miércoles, 21 de enero de 2009

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A Europa Sin adioses...

Recuerdo sus ojos color miel. Su mirada transparente como si trascendiera al infinito.  En un bosque nativo de la precordillera.  Una tarde de Enero en Verano.       Ella vivía y trabajaba en Santiago. Eramos amigos de Biodanza. Un día, decidió quemar sus naves y, sin adioses, se fue a Europa. Lleva allí casi dos años. Nos contactamos por E-Mail. No muy seguido. En su último correo, ella me dice: "yo por estos lados mas acostumbrada al frio y descubriendo la belleza de los blancos paisajes de la ciudad en la que habito. He sentido , descubierto, cuan sensual, nostalgica, conmovedora me parece, ver como desciende la nieve. Liviana, pulcra, suave, su danza de caida para llegar a cubrir todo cuanto hay"...
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